Restaurante Beluga, la puesta al día de la cocina mediterránea

Restaurante Beluga, cocina mediterránea (9)

Pasear por el centro histórico de Málaga es toda una experiencia, tanto para los visitantes como para los nacidos en una ciudad que se ha transformado –como pocas– en un relativo breve espacio de tiempo. La gastronomía no ha sido ajena a esta metamorfosis. Restaurante Beluga, en la bellísima Plaza de las Flores –junto a la señorial Calle del Marqués de Larios–, es un claro ejemplo de las altísimas cotas alcanzadas en lo que a la buena mesa se refiere.


M.Medina. Marzo 2020.

Una mimada carta en la que la variedad no deriva en excesos de propuestas, pues toda ella mantiene gran coherencia. La vanguardia construida desde el respeto y el dominio de la cocina tradicional mediterránea ha convertido a este lugar en un referente. La excelente materia prima con la que realizan sus elaboraciones con gran presencia de productos locales es tratada como lo haría un orfebre con el más precioso de los metales, y los detalles finales engarzados en el plato cual piedra preciosa en una joya.

Antes de sentarnos a la mesa el lugar ya nos anticipa lo que está por llegar. Una terraza concebida no como un mero espacio exterior sino como un salón al que la plaza acoge y alberga. El interior de Beluga rezuma elegancia a la par que sencillez, no cayendo en cargantes y desfasados barroquismos. Antes al contrario. La cálida y diáfana luz es un brillante resultado de entrelazado de la procedente del exterior junto a la cuidada y atractiva luminaria interior. Desde el mobiliario al más pequeño detalle todo ha sido cuidado para lograr espacios armónicos.

Muchos son los elementos que han de sorprender al que por vez primera visite este restaurante, y uno de ellos es la gran profesionalidad del equipo humano que día a día pone en escena sus propuestas. Al frente de todo dos jóvenes que han sabido demostrar que no siempre la experiencia depende de largos periodos de tiempo. Han aprendido rápido. Vaya si lo han hecho. Los reconocimientos en el sector son unánimes y continuos, tanto que seguro que aún no son conscientes de la pequeña revolución que están organizando.

Al frente de la sala Andrea Martos, una mujer autodidacta que sabe de la importancia del servicio a la par que ha sabido ir conformando paso a paso una carta de vinos tan acertada que debería de ruborizar a algunos sumilleres de sesuda formación. En los fogones el alicantino Diego René. Andrea y Diego son pareja de trabajo y de vida.

“No me gustaba estudiar. Mi padre tenía un restaurante en la Isla de Tabarca, frente a la costa alicantina. Allí le ayudaba como camarero y posteriormente trabajé en otros restaurantes en cocina. Limpiaba pescado, hacía los caldos y fui conociendo los secretos de los arroces”. Así nos narra Diego René sus comienzos. Tras siete años de duro trabajo, su pasión por la cocina fue creciendo al punto que decidió acudir a una escuela de Alicante para ser cocinero profesional.

Un pequeño periplo le esperaba tras su periodo formativo. Los fogones de Martín Berasategui dieron el banderazo de salida y tras estar un año con él pasó al Restaurante Monastrell de María José San Román. Un recorrido por “las Estrellas” para luego marchar a Argentina, Londres… Ya en Málaga restaurantes como Pez Tomillo, Bocallena y finalmente Beluga, que en aquellos entonces pasaba por un momento difícil y su cierre parecía inevitable. Diego René impulsó un cambio radical. No se equivocó y fue cogiendo las riendas hasta llegar a día de hoy a ser uno de sus propietarios.

Tras tres años desde que Beluga abrió sus puertas, la llegada de René y su dirección posterior junto a Andrea han marcado un punto de inflexión. La cocina mediterránea cien por cien con el toque de autor de Diego René conforman en Beluga una carta en la que, junto a los arroces alicantinos, los platos se basan en guisos mediterráneos por él reinterpretados. Una excelente puesta al día de la cocina mediterránea.

“Beluga es un lugar donde disfrutar. Nuestro objetivo es ese.”
Diego René


Menú Degustación

Ajo Blanco de melocotón, sardina ahumada, naranja e hinojo.

 

Porra de remolacha con mojama de atún, helado de queso Idiazábal, piñones y perlas de aove.

Vidueños de Sedella, D.O.Sierras de Málaga.

 

Restaurante Beluga, cocina mediterránea (20)

Croquetas de gamba al pilpil.
Ensaladilla Beluga.
Pulpo frito en corteza de cerdo.
Vieiras gratinadas con ali oli y miel, crema de boletus y crujiente de maíz.

 

Crema de lentejas, cigala y foie.

Cantallops, D.O. Penedès.

 


Versión del Caldero de Tabarca con cabracho, patata marinera y gazpachuelo “colorao” con alioli.

 

Judiones con pilpil negro de manitas y chipirón.
Arroz Meloso de Atún encebollado.

ROC Verónica Ortega, D.O.Bierzo.

 

Brownie de chocolate, crema de chocolate blanco caramelizado y helado de mango.

Rujaq Andalusí, D.O.Málaga.

 

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Restaurante Beluga, cocina mediterránea (30)