Guillén, el jamón de Guijuelo

Jamones y Embutidos Guillén (7)

Los cerdos ibéricos se extendieron en la antigüedad por el litoral mediterráneo, asentándose en el suroeste peninsular. Las dehesas de encinas, alcornocales, robledales y castaños conformaron su hábitat. En Salamanca, la localidad de Guijuelo es epicentro del mundo del jamón ibérico. Y si hemos de destacar a unos elaboradores, Ibéricos Guillen brilla con luz propia es esa comarca.


M.Medina. Marzo 2020.

La Denominación de Origen Guijuelo da amparo a los productos que se elaboran en esa zona. La excelencia de sus jamones estriba en la carne del animal y el proceso de curado al aire en bodegas especiales, que reciben los vientos secos y fríos de la Sierra de Gredos y Béjar. Más de la mitad de la producción española de jamón ibérico pertenece a la D.O. Jamón de Guijuelo.

Ibéricos Guillen es una empresa que representa como la que más los productos de Guijuelo. Su fundador, Manuel Guillén Orellana, inició su andadura profesional en este sector de la mano de su padre, en la localidad pacense de La Puebla de Sancho Pérez. Posteriormente marchó a Barcelona, trabajando como representante del mercado del ibérico. Años más tarde, con la ayuda de su esposa Amalia, inician la comercialización de jamones y embutidos ibéricos. En 1971 se creó Hermanos Guillén, distribuyendo productos ibéricos por Cataluña. Cinco años después abren su primer local de distribución y a mediados de los 80 se funda la empresa Manuel Guillén.

La fábrica en Guijuelo se estableció en 1988 y desde entonces la empresa ha invertido en mejoras en la producción y en la compra de sus dos fincas, que hacen que tenga el control sobre todos los aspectos de la producción: desde la genética y cría del animal hasta la comercialización de los productos finales.

En la finca “El Tagarrais” y en la finca “Do Gato”, entre encinas y alcornoques que brindan magníficas bellotas, Ibéricos Guillén se ocupa directamente de la genética, alimentación y cría de su propia ganadería porcina. Estas fincas cuentan con el clima idóneo y con las mejores extensiones naturales para la cría de los cerdos ibéricos. Pero eso no es todo, es también en estas fincas de Bosque Mediterráneo donde la empresa se encarga de la fabricación de los piensos con los que se alimenta a la ganadería, obtenidos de una estricta selección de cereales y elaborados en un molino propio. Este detalle les asegura que su producto final sea regular en el tiempo y que mantenga siempre los más altos estándares de calidad.

Los cerdos ibéricos forman con las dehesas una simbiosis entre el animal y su medio, aprovechando todos los recursos naturales. La temporada de la montanera comienza a finales de octubre y se prolonga hasta febrero. Durante el invierno la bellota se desprende de las encinas y alcornoques, ello hace que el cerdo ibérico camine de árbol en árbol, ejercitándose a diario. La temporada de elaboración de los productos de bellota se extiende desde noviembre hasta marzo. El resto del año, debido a que las bellotas sólo se producen en invierno, los cerdos ibéricos en libertad se alimentan de pastos naturales, raíces y cereales.

Ibéricos Guillén, tres generaciones dedicadas al mundo del cerdo ibérico uniendo la tradición de los grandes maestros chacineros con las más avanzadas y modernas instalaciones. El resultado no puede ser otro que jamones y embutidos de la máxima calidad.

Jamones y Embutidos Guillén (log)