Bodega Pardevalles: tradición, innovación y buen hacer

Bodega Pardevalles (6)

Viñedos y Bodega Pardevalles fue fundada en 1949 por Rafael Alonso. Heredero de una larga tradición familiar dedicada al cultivo de la vid y la elaboración de vino, actualmente han tomado el relevo la segunda y la tercera generación al frente de esta bodega. Cambian los tiempos, cambian las técnicas y los procesos, pero en Bodega Pardevalles hay algo que no ha cambiado y que así ha de continuar: la esencia con la que se fundó.


M.Medina. Febrero 2020.

Valdevimbre es un municipio situado en la comarca del Páramo, al sur de la provincia de León. Allí se celebra la festividad dedicada al vino más antigua de Castilla y León. Dedicada a su patrón San Lorenzo, cada 10 de agosto las Fiestas del Vino llama a lugareños y visitantes a degustar el famoso bocadillo de chorizo cocido al vino y la tortilla guisada, platos típicos de la localidad. Ni que decir tiene que acompañados de excelentes caldos.

Cuna del afamado vino Prieto Picudo, Valdevimbre es conocida por sus bodegas-restaurante donde se pueden degustar los platos típicos de la cocina leonesa. La bodega típica de Valdevimbre es una excavación construida en las laderas. Estas cuevas, al mantener una temperatura constante durante todo el año, son un lugar idóneo para elaborar y conservar el vino, más aún si este se encuentra en barrica. Son más de 300 las cuevas catalogadas, muchas ya muy deterioradas y con más de 500 años de antigüedad.

En la actualidad estas cuevas se han transformado en espacios de uso lúdico, habiéndose reducido su uso para conservar el vino. Pero aún quedan bodegas que mantienen esta ancestral tradición. Tal es el caso de Bodega Pardevalles. La filosofía de esta bodega se sustenta en elaborar vinos que expresen el carácter y la identidad de donde provienen, con un profundo respeto hacia el terruño y a las variedades de uva autóctonas: tradición, innovación y buen hacer.

Impulsora de la D.O. León, Bodega Pardevalles apuesta por las variedades autóctonas: Prieto Picudo y Albarín Blanco. En la actualidad la bodega combina unas modernas instalaciones para la elaboración de sus vinos con una cueva de más de 300 años de antigüedad donde se ubica el parque de barricas. En cuanto al viñedo, la bodega cuenta con 38 hectáreas de viñedo propio de las variedades autóctonas Prieto Picudo y Albarín Blanco, asentados sobre suelos con gran cantidad de cantos rodados que acumulan el calor del sol durante el día para ayudar a la planta a soportar las bajas temperaturas de la noche, así como a mejorar la maduración de la uva.

Quizá lo que más llame la atención al visitante sea la sala de barricas. Se trata de una histórica cueva subterránea de más de 300 años de antigüedad donde el vino envejece de forma natural a una temperatura constante de 12ºC y a una humedad del 75-80% a lo largo de todo el año. El parque de barricas está compuesto por 125 barricas de roble francés y americano y visitarla es toda una experiencia. De ahí que el enoturismo sea parte consustancial de la bodega. Visitar en primer lugar el viñedo descubriendo a pie de campo las variedades autóctonas Prieto Picudo y Albarín Blanco, su historia y su evolución, así como las técnicas que practican en sus cepas para posteriormente adentrarse en la bodega. Descubrir los distintos tipos de vino que elaboran y conocer los procesos de elaboración tradicionales y la aplicación de las últimas tecnologías, así como la crianza y conservación del vino, finalizando la visita con una cata de varios vinos maridados con productos de la zona.

Las uvas

Prieto Picudo es una variedad única en el mundo, cultivada exclusivamente en la zona sur de León. Se distingue fácilmente por su racimo compacto y apretado. Las uvas son pequeñas, con forma de piñones, de piel gruesa y color muy oscuro. Mantienen simultáneamente un alto contenido de azúcar, acidez y taninos. Habituada a vivir en condiciones extremas, la Prieto Picudo es una joya de la viticultura española que da lugar a vinos aromáticos y personales cuando son jóvenes, a la par que envejecen noblemente.

La uva Albarín Blanco presenta un color verde-amarillento brillante y forma ovalada y se caracteriza por su maduración temprana. Variedad que estuvo a punto de perderse, Pardevalles aposto por ella, recuperando material genético de cepas viejas y trabajando conjuntamente con varios viveros nacionales para incrementar la superficie de viñedo. Tras tan ingente labor, se he reconocido en el sector su gran potencial y proyección de futuro. Todo un hallazgo para los buscadores de vinos únicos y personales.

Los Vinos

PARDEVALLES ALBARÍN. Elaborado 100% con Albarín Blanco. La vendimia se lleva a cabo por la noche. Maceración pelicular durante dos días y otros dos para el descube, prensado y desfangado estático del mosto. De color amarillo brillante con reflejos verdosos, su aroma a fruta fresca, destacando las notas vegetales y herbáceas de la variedad, aportan complejidad al conjunto. Fresco, ácido, afrutado, con notable cuerpo y con un paso en boca sabroso y persistente. Buen equilibrio.

CARROLEÓN BLANCO. El vino es elaborado 100% a partir de la uva Albarín Blanco con vendimia nocturna. Fermentación en barricas de roble francés y crianza en barrica sobre sus lías durante 5 meses. Color amarillo brillante con reflejos verdosos. Aroma a fruta fresca, destacando las notas vegetales y herbáceas de la variedad con sutiles toques avainillados de la barrica que aportan complejidad al conjunto. Fresco, ácido, afrutado, con notable cuerpo y con un paso en boca sabroso y persistente. Buen equilibrio y gran volumen incrementado por la crianza sobre lías.

PARDEVALLES ROSADO. 100% Prieto Picudo. Vendimia mecánica nocturna. Maceración durante 12 h. Color rosa fresa, limpio y brillante. Intenso y fresco en nariz, con aromas a fresa y ligeros recuerdos cítricos. Potente y sabroso en boca, con una gran frescura que le aporta el carbónico residual de la fermentación.

PARDEVALLES TINTO. Monovarietal de Prieto Picudo con maceración durante 4 días y fermentación con los hollejos. Maloláctica en depósito y crianza sobre sus finas lías. Color cereza intenso con tonalidades azuladas. Fruta madura, varietal, toques de regaliz negro. Fresco, bien estructurado, amplio y muy persistente.

GAMONAL. Prieto Picudo procedente del Pago El Gamonal. Fermentación y maceración con los hollejos. Fermentación maloláctica en depósito. Crianza de 12 meses en barricas de roble francés y americano, situadas en una bodega subterránea de más de 300 años. Color cereza-granate intenso, con ribete granate. Aroma a fruta roja madura armonizadas con notas tostadas de la barrica y suaves toques de regaliz característicos de la variedad. Potente, fresco, varietal. Las notas amargas de los taninos se funden perfectamente con la fruta, consiguiéndose ricas sensaciones de carnosidad y muy buena persistencia gustativa.

CARROLEÓN. Prieto Picudo procedente del Pago Carroleón. Viticultura orgánica. Maceración pre-fermentativa durante 3 días. Fermentación y maceración con los hollejos . Fermentación maloláctica en depósito. Crianza 24 meses en barricas de roble francés situadas en una bodega subterránea de más de 300 años. Color cereza-granate intenso, con tonalidades púrpuras. Aroma a frutas maduras armonizadas con notas especiadas y tostadas de la barrica. Paso en boca largo y complejo. Las notas amargas de los taninos se funden perfectamente con la frutosidad, consiguiéndose un vino equilibrado y untuoso de gran persistencia gustativa. Consumo óptimo durante los próximos 10 años.

CLARET. Elaborado en un 60% a partir de la uva Prieto Picudo y un 40% de Albarín Blanco para elaborar un rosado afrutado, ligero y elegante. Color rosa pálido con reflejos púrpuras. Aroma elegante a fruta fresca, destacando las notas vegetales y herbáceas del Albarín que se ensambla con los frutos rojos del Prieto Picudo aportando complejidad al conjunto. Fresco, ácido, afrutado, ligero y con un paso en boca sabroso y persistente.

 

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